¿Qué pasa cuando combinamos niños, deporte y derechos? Pues que surge un tema tan importante como interesante: los derechos del niño deportista.
Más allá de los goles, triples o piruetas perfectas, hay que garantizar el bienestar físico, emocional y social de los pequeños. Porque, seamos sinceros, ¿de qué sirve ganar una medalla si no hay una sonrisa en el podio?
Aquí en Asesoría jurídico-deportiva Díaz Marí te explicamos cómo la normativa, la pedagogía y el asesoramiento legal pueden ayudar a que los más chavalitos disfruten del deporte con todas las reglas.
Las bases legales para proteger a los niños en el deporte
Los derechos de los niños deportistas no son un invento moderno. Desde la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU, adoptada en 1989, se estableció que todo menor tiene derecho a jugar, a desarrollarse plenamente y a estar protegido contra cualquier forma de abuso.
En España, contamos con leyes específicas como la Ley del Deporte de la Comunidad de Madrid, que establece protocolos de seguridad, obliga a tener códigos de conducta en clubes y fomenta la colaboración con las familias.
Por ejemplo, ¿sabías que todos los centros deportivos deben tener protocolos contra la violencia infantil? Sí, hasta el polideportivo de barrio debe cumplirlo. Para saber más sobre este tema, visita nuestro blog sobre protocolo de protección de menores en entidades deportivas.
Además, la Ley de Protección del Menor refuerza estas medidas, mientras que la normativa sobre protección de datos garantiza que las imágenes de los niños en competiciones no se utilicen sin permiso.
Es decir, nada de fotos en Instagram sin pasar antes por el filtro de los padres. Y no, no nos referimos al filtro Valencia.
El derecho a jugar, porque no todo es ganar
¿Cuántos niños abandonan el deporte porque dejan de divertirse? Según estudios hechos en adolescentes, la falta de juego y la presión competitiva son dos de las principales razones. Como diría un buen entrenador: “Si el deporte deja de ser divertido, estás haciendo algo mal”.
Aquí nos iremos un poco por fuera de lo jurídico. En uno de sus libros sobre psicología del deporte, Antonelli, Ferrucio-Salvini, Alessandro indica que entre los 6 y los 12 años de una persona, el objetivo principal debe ser el aprendizaje, no el rendimiento.
Esto implica sesiones de entrenamiento donde el juego sea protagonista, con actividades que desarrollen habilidades motrices, pensamiento táctico y, sobre todo, que dejen a los niños con ganas de volver.
Porque, seamos honestos, ¿a quién le apetece pasar una hora corriendo en círculos sin tocar el balón? A nadie, ni siquiera a los adultos. Es como ir a un buffet libre y que solo te sirvan ensalada.
Principales derechos de los niños, aplicables a deportistas
Con base en la Ley Orgánica 8/2021 de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, te compartimos una breve lista de los principales derechos aplicables a los entornos deportivos que tienen los niños:
- Derecho a la protección contra toda forma de violencia: El niño deportista tiene derecho a un entorno seguro, libre de abusos, violencia o discriminación. Porque, en el deporte, los únicos golpes permitidos son los de los balones (y con suerte, los aplausos al final del partido).
- Derecho al juego y al disfrute del deporte: El deporte infantil debe ser una experiencia divertida y enriquecedora, no una minicarrera hacia el alto rendimiento. En otras palabras, menos estrés y más diversión: el único marcador que importa a esta edad es el de las sonrisas.
- Derecho a la igualdad y no discriminación: En el campo, todos son iguales. Da igual el género, la raza, la capacidad o el color de las botas de fútbol. La Ley de Protección del Menor garantiza que no haya barreras para la inclusión de ningún niño.
- Derecho a ser escuchado: Los niños deportistas tienen voz, incluso cuando no están gritando “¡pásamela!”. Se les debe escuchar y tener en cuenta en las decisiones que afectan su participación en el deporte.
- Derecho a la formación de entrenadores y protocolos de actuación: Los entrenadores deben estar preparados para fomentar un entorno sano y seguro, siguiendo los protocolos en el deporte establecidos por las normativas. Vamos, que no basta con saber la táctica del 4-4-2, también hay que saber proteger y motivar.
- Derecho a la privacidad y protección de datos: Ni imágenes en redes sociales sin permiso ni datos personales expuestos. Como hemos mencionado gracias a la Ley de Protección de Datos del Menor, su privacidad está protegida tanto dentro como fuera del campo.
- Derecho a un delegado de protección en clubes deportivos: Todos los clubes y entidades deportivas deben contar con un delegado que garantice la protección de menores en el deporte y sea el punto de referencia para cualquier problema o preocupación.
- Derecho a la atención integral en casos de abuso: Si surge cualquier tipo de violencia o problema, los niños tienen acceso a apoyo psicológico, social y legal para superar la situación, gracias a la Ley de Protección del Menor.
- Derecho a un entorno digital seguro: En la era de las redes sociales, los niños deportistas están protegidos contra el ciberacoso y la difusión no autorizada de imágenes, cumpliendo con la Ley de Protección de Datos del Menor.
- Derecho a protocolos específicos para deportes colectivos: En actividades como el baloncesto, los clubes deben aplicar medidas específicas que refuercen la protección de menores en el baloncesto, evitando cualquier forma de abuso o trato desigual.
Para profundizar aún más en este tema, te invitamos a leer nuestro artículo sobre el menor en el mundo del deporte.
Algunas propuestas para un deporte infantil seguro y enriquecedor
- Protocolos claros en los clubes: Desde la seguridad de los equipamientos hasta la prevención de abusos.
- Fomento del diálogo: Que las familias, entrenadores y niños trabajen juntos para crear un ambiente sano y motivador.
- Educación y formación: Entrenadores con conocimientos pedagógicos, porque no todo el mundo con un silbato sabe formar niños.
- Códigos de conducta: Que no solo los niños sepan comportarse, sino también los adultos. Pues sí, a mirarse a uno mismo que los niños nos ven, padre que grita al árbitro.
Asesoramiento Jurídico: Hasta en el deporte infantil hay leyes
En un mundo ideal, los entrenadores serían pedagogos, los clubes cumplirían con las normativas y los padres sabrían exactamente cómo apoyar a sus hijos. Pero, en la realidad, sabemos que no siempre es así.
Nuestra Asesoría jurídico-deportiva Díaz Marí no solo ayuda con contratos y trámites legales, sino que también protegen a los deportistas en casos de sanciones, dopaje o conflictos laborales. Pues sí, esto también afecta a los menores en competiciones organizadas.
Imagina que tu hijo firma con un equipo y las condiciones no están claras. Nuestros abogados para deportistas revisará el contrato y se asegurará de que todo esté en orden. Porque, aunque parezca mentira, el derecho deportivo no solo es un lujo de Messi o Nadal.
Porque, al final de un partido, lo importante no es cuántos goles meten o cuántas medallas ganan, sino que salgan de cada partido con una sonrisa. Como dicen los expertos: “El juego es el corazón del deporte”. Y si añadimos un poco de protección y cuidado, tenemos la fórmula perfecta.
Preguntas frecuentes sobre derechos del niño deportista
Implica que los clubes, entrenadores y entidades deportivas deben garantizar que los niños participen en un entorno seguro y libre de abusos, maltratos o discriminación. Esto incluye protocolos claros para prevenir y actuar frente a situaciones de violencia o negligencia.
Pueden acudir al delegado de protección de su club o entidad deportiva, comunicarlo a sus padres o tutores, o utilizar canales seguros habilitados por las administraciones públicas, como líneas de ayuda o servicios sociales.
El caso debe ser reportado inmediatamente a las autoridades competentes o al delegado de protección del club. Los protocolos en el deporte obligan a tomar medidas inmediatas, como apartar al agresor y brindar apoyo psicológico y legal al niño afectado.
Tienen derecho a participar en igualdad de condiciones, a ser protegidos frente a abusos y discriminación, ya contar con protocolos específicos para prevenir conflictos. En baloncesto, por ejemplo, se refuerzan medidas para evitar la violencia y garantizar la inclusión de todos los jugadores.
Son fundamentales porque establecen las normas de actuación en casos de abuso, acoso o negligencia. Garantizan que las entidades deportivas tomen medidas rápidas y eficaces para proteger a los niños, minimizando riesgos y sancionando conductas inapropiadas.
Los padres son una pieza clave. Deben supervisar las condiciones en las que participantes sus hijos, asegurarse de que los clubes cumplan con las normativas y mantener una comunicación abierta con los entrenadores y delegados de protección.
Depende de la Comunidad Autónoma donde se encuentre tu entidad o si es nivel estatal, habrá que revisar, según la legislación actual, si deben o no disponer obligatoriamente de un Delegado de Protección del Menor. No obstante, es recomendable para mejorar la vida de la entidad y de los menores en su práctica deportiva generando, en principio, un entorno seguro para los niños deportistas.